Mi vida religiosa: la clave de mis palabras y pensamientos

Por Ignacio M. García, profesor, Brigham Young University

En los últimos años he contemplado profundamente el papel que la religión o vida espiritual ha jugado en mi desarrollo como persona, historiador y defensor de los derechos de mi pueblo. No tengo duda que el deseo de luchar por mi gente viene por medio de dos aspectos de mi vida familiar. En su juventud mi padre era un “pequeño” activista en México. No tenía ideología particular, mas era como muchos jóvenes activistas de esa época de los años cuarenta, que marchaban, protestaban, y se unían a campañas políticas para expresar sus descontentos con el México de esa era. Sin duda, cargo su sangre, y habrá críticos míos que dirán que yo también carezco de ideología.

El otro aspecto familiar es que mi madre se convirtió al mormonismo cuando tenía catorce años, una de las pocas personas en su colonia–al igual que su madre–en Monterrey, México, que pertenecía a esa secta religiosa. Aunque mi madre nunca fue una religiosa refinada, sí tenía una increíble fidelidad a la religión “de los gringos”. Aparte de lo espiritual, lo importante de esa vida es que la creencia de sus hijos en el mormonismo nos separó como familia de la conexión–común que comparten los mexicanos en un barrio. Esta distancia fue valiosa porque aunque yo pertenecía al barrio tuve que descubrir de nuevo a mi pueblo en mis años universitarios.

No quiero dar la impresión que fui aislado de mi comunidad en una manera completa. No, al contrario, nunca pude escapar de la realidad del barrio mexicano, pero sí admito que ser mormón me limitaba a cierta interacción en las actividades de mis compañeros, como el beber alcohol, fumar, decir chistes “colorados”, andar en la calle muy noche e ir a confesión, que eran las actividades colectivas de los jóvenes que conocía. Pero mi situación no era tan excepcional como unos la interpretan. Aparte de mí, el mormón, había en mi barrio muchachos y jovencitas que pertenecían a los testigos de Jehová o eran bautistas, pentecosteses, apostólicos, metodistas o parte de otros grupos que se distinguían de la mayoría católica en el barrio. Y, sin duda, los consideraba a ellos más weird que yo. La existencia de ellos y la ligera manera en que mis compañeros católicos practicaban su religión me daba lugar suficiente para no sentirme tan aparte. Al fin, pocas veces nos encontrábamos discutiendo la religión.

La importancia de la religión en mi vida pública comenzó en los primeros años del Movimiento Chicano. En la secundaria me involucré con unos jóvenes que buscaban cambios en nuestra escuela. En esa época parecía que todos estaban en armas sobre la educación, la igualdad política, buenas viviendas y otras mil cosas que afectaban a los barrios mexicanos en San Antonio, Texas. Sin darme cuenta, el grupo activista, la Mexican American Youth Organization o MAYO, había estado entrenando a jóvenes de Sidney Lanier High School para exigir cambios contra la [22] administración escolar. Al mismo tiempo, un grupo de reformistas menos radicales también trabajaban con otros estudiantes para obtener información que les sería útil para reformar el sistema escolar de la ciudad.

Yo nó era líder en esos movimientos, pero sí conocía a varios de los jóvenes que participaban en esos dos grupos. Participé en sus actividades y así comenzó mi activismo. Mis compañeros eran muy políticos y a mí también me gustaba la política, pero lo que más me impulsaba eran mis valores religiosos. Los sermones,’ las pláticas, las oraciones y las lecturas sobre cómo ayudar a los pobres, los necesitados, los oprimidos, para hacer un mundo mejor retumbaban en mí mente y mi corazón. ¿Acaso no era la obligación de todo cristiano hacerlo? En ese tiempo, era um joven pobre, con pocas esperanzas de sobresalir, y muy a pesar de cual fueran mis sueños, me era más fácil querer darlo todo por otros. A veces es así, el que poco tiene está dispuesto a darlo todo por el que tiene aún menos y el que tiene mucho pasa su tiempo defendiendo sus intereses y reprochando al que tiene carencias.

Esa experíencia fue crítica en mi desarrollo como activista intelectual y religioso. Comencé a pensar más’ profundamente en mis acciones y a desafiar mis creencias. Aunque joven y poco,”inocentón”, me esforcé por pensar en el papel que desarrollaría en. esta vida. Cuando oí a unos hermanos de la iglesia acusar a los jóvenes de mi secundaria de ser “comunistas”, me di cuenta que tendría que aprender a justificar y a explicar mis intenciones. Así comenzó mi experiencia de organizador y líder. En poco tiempo convencí a algunos que nuestros esfuerzos eran justos y nobles. Poco después, varios miembros de mi congregación llegaron a ser activistas en el Movimiento Chicano en San Antonio.

Esto no era tan raro como parece. El Movimiento Chicano estaba repleto de símbolos relígiosos, y muchas personas y organízaciones cristianas se unieron a la lucha para mejorar las condiciones de nuestros barrios. César Chávez era un hombre piadoso y muy católico; Réies López Tijerina era un ministro pentecostés antes de formar la Alianza Federal de Pueblos Libres; y las organizaciones como HERMANAS, PADRES, y Católicos por La Raza eran comunes en la lucha por los derechos civiles en el suroeste. Los católicos estaban al frente de la lucha, pero también había metodistas, bautistas, presbiterianos y muchos otros de varias denominaciones que veían las necesidades del méxíco-americano.

Muchos activistas seculares usaban símbolos y conceptos religiosos para organizar al mexicano como ciudadano político. El énfasis en la familia, en la comunidad y en el esfuerzo colectivo representaba valores religíosos muy comunes a muchos de nosotros que fuimos criados en las iglesias del barrio. Nos referíamos los unos a los otros como “carnales y carnalas” (una manera menos formal de decir hermano o hermana). Y la solidaridad que nos unía recordaba-especialmente a los que habían perdido la fe-los tiempos de hermandad, cuando los propósitos de la vida eran eternos y mucho más esenciales para la felicidad que el dinero, la posición social y el poder económico. [23]

Lo trágíco del Movimiento Chicano era la mezcla de un “secularismo”, a veces muy radical y agresivo, con lo religioso. Los que no venían de hogares religiosos, o que habían perdido la fe, eran críticos severos, vivían vidas caóticas y muchas veces carecían de un fundamento moral. Esto no era el caso de todos los no religiosos, pero había suficientes para causar problemas grandes en el Movimiento. Aunque raramente se ha dicho en la literatura académica, sostengo que una de las razones por la cual los activistas chicanos perdieron al pueblo mexicano, fue los “excesos” del mal comportamiento por los que usaban al Movimiento como excusa para vivir sin medida. Mientras las famílias serias, maduras y trabajadoras se mantenían con nosotros, el Movimíento era fuerte y tenía éxito, aún cuando fueran pocas las victorias. Pero con el tiempo, esas familias llegaron a sentirse exhaustas por la presión política, social y económica, y por la lucha de mantener elementos caóticos al margen del Movimiento.

El profesor Juan Gómez-Quiñones describe un proceso de lumpenization en el Movimiento. En este contexto, se refería a que elementos caóticos, vulgares y criminales–como pandilleros, ex-pintos y personas totalmente aisladas de la sociedad–fueron atraídos a “La Causa”, y con el tiempo desplazaron a muchos otros en las filas y aún entre el liderazgo de varias organizaciones chicanas. Su motivación principal era su rencor contra la sociedad anglosajona, y aún contra miembros de la comunidad mexicana que no compartían sus valores. Llegaron a ser fuertes porque podían dedicar todo el tiempo necesario a la lucha, mientras que las familias responsables tenían muchas otras responsabilidades que atender. No todos los ex-pintos o pandilleros se comportaban así. Muchos fueron buenos soldados en la hucha, pero suficientes fueron los contrarios para causar problemas. Al ponerse más dificil la lucha por los derechos de nuestro pueblo, más atractivo se veía el coraje de los marginados que echaban pleito con todos.

Yo tambíén abandoné el Movimiento por un corto tíempo, desplazado por elementos que carecían de sentido de solidaridad y que desarrollaban juegos ideológicos en vez de preocuparse por el bienestar del pueblo. Me acuerdo esa tarde, en Kingsville, Texas, cuando “Israel” me invitó a su casa para que escuchara la sentencia del comité directivo del Movimiento en ese pueblo. “Creemos que careces de constancia ideológica y queremos que renuncies como Chairman del Partido de la Raza Unida. Y si es posible, que te vayas del pueblo”, me dijo. ¡Qué ironía! Cuando llegué a San Antonio, mi amigo Mario Compeán me asignó como co-director de su campaña estatal para la gobernatura en Tejas bajo el Partido de la Raza Unida. Pero el daño ya estaba hecho, y un problema adícional en esa ciudad por el mismo elemento caótico aseguró mi completa renuncia al partído.

Regresé a participar activamente en mi religión y allí fue donde revivieron mis deseos de ayudar a la gente. Me dediqué a trabajar y luchar por mi pueblo de una manera más humilde y menos política, pero igual de apasionante. Así como mi activismo político, la vida espiritual también ha sido la base de mis trabajos académicos. No escribo sobre la religión, ni de cosas espirítuales, pero escribo [24] sobre cosas importantes que llevan como fundamento una perspectiva moral. No escribo para promover el chicanismo, o para insinuar que el pueblo mexicano es más importante que cualquier otro. Pero como soy mexicano y conozco mejor esa comunidad, escribo sobre los mexicanos en los Estados Unidos, su historia, sus triunfos, sus derrotas y sobre las cosas que verdaderamente significan algo para nosotros. Mi moralidad religiosa me constriñe de hacer exageraciones o acusaciones, de re-escribir la historia para que quedemos bien, o de ser selectivo con la verdad. Mi religión me, provee la claridad de averiguar y discutir la historia de mi pueblo en una manera que sea útil para el que la lea. No escribo la más radical de las historias, y no ofrezco soluciones a problemas sociales, pero sí veo mi trabajo como un registro, un testimonio de cómo el pueblo ha luchado para vencer obstáculos y mantener; nuestra dignidad como gente.

Me acuerdo de un ex-presidiario que me dijo, “tu libro me salvó la vida cuando estaba en la cárcel. Me daba ánimo de que cuando saliera, podría envolverme en algo importante. Los guardias me lo echaban en el toilet, y a la semana siguiente mi novia me traía otra copia. Y se volvía a repetir la situación, pero mi copia marcada de notas personales seguía a mi lado”.

Hoy en día veo a muchos jóvenes estudiando Chicano Studies, leyendo las más recientes teorías, asistiendo’, a conferencias, y matriculándose en los mejores graduate programs del país. Pero los veo perdidos, echados de un lado a otro por las olas de la teoría o de la política institucional, sin ancla para darles la madurez necesaria para escribir trabajos transcendentes. Ser religioso no necesariamente nos hace mejores académicos, pero nos puede dar una profundidad de entendimiento de la que otros normalmente carecen. La religión se concentra en lo eterno, lo moral, en lo que impacta a la familia y al individuo y en lo que tiene sustancia. Es simple aún cuando vivirla es difícil y complejo. Pero así es la vida.

Cuando escribo, siento el gran peso de ser honesto, de buscar la verdad por dolorosa que esta sea, y de no promover ideas que satisfagan la emoción pero que sean simplemente fantasías del hombre. Mi responsabilidad moral y espiritual me hace cuestionar la política de la izquierda y de la derecha. Y porque creo que nada más Dios sabe toda la verdad, no “adoro” a personajes históricos y no creo en “verdades” sin primero escudriñarlas y reflexionar profundamente sobre ellas. Quisiera decir que mis creencias me rescatan del error en toda ocasión, pero ése no es el caso. Lo que hacen es darme la habilidad-si la quiero-de admitir que tengo mucho más que aprender. Me veo como una persona imperfecta, buscando perfección pero no esperándola en este mundo.

Mi religíón es personal pero no privada. Creo en un Dios que puede relacionarse con el hombre en manera personal, pero no en uno que desconecta al hombre de la esfera pública. Mis responsabilidades cristianas no se cumplen en secreto, ni dentro de las cuatro paredes de mi alma. Mi luz es el reflejo de mis obras, de la manera que uso mis talentos y convivo con mis vecinos, familiares, y extraños que cruzan mi camino. Busco sentido a la vida sin las limitaciones de la [25] política corriente o de las más sobresalientes teorías del día. Ese sentido viene al mantener una perspectiva eterna, al apreciar lo que tiene legado y cuyo propósito es mejorar la vida de otros igual que la mía.

Uno no de los retos religiosos que tienen la política y la filosofía moderna es la demanda de tuca vida de valores y de disciplina. Muchos claman hoy en día que no son religiosos, pero sí son “espirituales”. Normalmente quieren decir que creen sentir algo liberador en el alma y ser buenos con otros. Tiene mucho que ver esa espiritualidad con lo que en ingles decimos es warm and fuzzy, o posiblemente asta místico. Recientemente lo he visto entre activistas chicanos que le hacen a lo indígena. Cantar y bailar como maya o azteca, o como un hippie o un Dalí Llama trae un reposo al alma, o así dicen unos. El problema con mucha de esta “espiritualidad” es que es un proceso sin verdaderos requisitos. Este tipo de religión no trae obligaciones, ni pide sacrificios o requiere una vida recta. Me refiero a los que practican esto como espiritualidad y no los que lo practican como religión. Los primeros pueden practicar su espiritualidad mientras toman drogas, son infieles, .odian a sus contrincantes, desatienden a sus hijos y escriben cosas inapropiadas. Los otros saben que la verdadera vida espiritual trae consigo responsabilidades, sacrificios y una vida llena de limitaciones. Nuestra vida moderna, incluyendo nuestra política, no quiere que se le impongan reglas, limitaciones ni sacrificios.

Lo interesante es que durante’ los primeros arios del Movimiento Chicano, muchos participantes sí estaban conscientes que su comportamiento personal y sus aspiraciones personales reflejaban el verdadero valor de sus protestas. Reconocían la gran necesidad de que el mensajero fuera merecedor de su mensaje. La razón era que nos considerábamos como personas, como pueblo, con todos los derechos y obligaciones que pertenecen a una gente, y no como minorías. Desgraciadamente, este pensamiento entre nuestras elites fue reemplazado por un nacionalismo arrogante, y después este también fue reemplazado por una actitud de beneficiarios, esperando que alguien les diera algo. Ahora, ya no somos un pueblo mexicano, sino una minoría indefensa que merece ser protegida, alimentada, y apapachada, pero nomás durante election time.

Lo que sabemos de la religión verdadera-como dice el Apóstol Santiagoes que requiere “obras”, esfuerzos y valernos por nosotros mismos. El Apóstol Pablo nos dijo que Dios no nos dio “espíritu de cobardía”. Nuestro pueblo mexicano en los Estados Unidos necesita más gente con valores religiosos, pero no con valores políticos pasándose por la religión, sino verdaderos principios que nos ayuden a profundizar el análisis de nuestra situación como pueblo.

Después de tantos años como historiador y escritor regreso a mis principios religiosos para entender mejor la vida. Ellos son los que continúan abriéndome camino, y los cuales me dan paciencia para seguir la lucha. Más que eso, son los que le dan sentido a la vida, algo que todos necesitamos.

Ignacio M. García, profesor, Brigham Young University
(Este ensayo fue editado originalmente en la revista de literaturaPuentes, a la Universidad de Texas A&M, Corpus Christi, Texas.)

Comments

  1. August 1st, 2007 | 3:25 pm

    Ignacio,

    Obrigado por seu ensaio que compartilhou conosco com seus sentimentos a respeito de como sua vida religiosa afeta sua vida profissional e sua vida e experiência como um activista política.

    Na minha família, os meus pais são activistas, e também alguns de meus irmãos e irmãs. A minha mãe passou 20 anos trabalhando (com sucesso bastante em nosso estado) para melhorar as condições de viver para as pessoas incapacitadas, e meu pai, ainda depois de aposentarse, segue com um projeto de fazer pesquisas de como superar o câncer.

    Como você, eu posso ver que suas vidas como activistas são relacionadas diretamente às suas vidas espirituais. Mas ao mesmo tempo, eu tehnho uma pergunta sobre esta percepção:

    Se ser um Mórmon tem tal impacto em seu ativismo, e naquele de minha família, por que os Mórmons não são em geral mais polìticamente ativos?

    Aqui nos Estados Unidos, eu acho que nós, como Mórmons, não somos mais ativos que outras pessoas (e talvez menos). Não estou seguro destas percepções, e eu gostaria de ver pesquisas sobre este asunto. Mas, se eu tenho razão, me pergunto se a razão for que nós Mórmons usamos nossa energia en conduz atividades diárias da igreja y da família, e não temos energia para trabalhar tanto para “causas” além da igreja.

  2. Ignacio M. Garcia
    August 12th, 2007 | 5:05 pm

    Creo que lo que nosotros los miembros de la iglesia necesitamos es el desarrollo de una teologia que nos libere de la politica e socio-idologia del mundo. Y digo esto no porque no creo que hay mucho bueno en este pais o en otros, sino por el contrario, hay mucho bueno aqui en termino de filosofia y conocimiento que nos inunda nuestros pensamientos y no nos deja veraderamente contemplar lo que tenemos y conocemos en terminos del evangelio y las buenas obras. Me recuerda algo que un colega escribio en su libro sobre deportes en la iglesia. Sabemos, los que hemos vivido en este pais y conocido la iglesia aqui, que los programas de deportes eran importante a la unidad de los miembros — y cuando dirigidos bien, el programa deportivo aun era buena para el que no le gustaba o tenia talento para el deporte. Tambien puedo agregar a eso, los programas del “road show”, los festivales de narracion o “speech festivals” y muchos otros programas que nos unian. Pero dice mi colega que con el tiempo lideres de la iglesia vieron que en las comunidades de clase media, habia mejores programas en las escuelas publicas y decidieron simplemente aconsejar que los miembros se unieran a esas, y el resultado es que el programa deportivo de la iglesia ahora es pesimo. En cierto aspectos, como pueblo nos hemos “adaptado” a los programas y filosofias del mundo y comenzamos a ser mucho con el mundo. En los ultimos anos, nos obsesionamos en este pais en ser buenos ciudadanos que se nos esta olvidando ser buenos santos. Y no porque ser ciudadano bueno es mal, sino simplemente porque el ser ciudadano fiel de una sociedad nos limita a ser un ser humano completo. El estar demasiados empenados en mantenernos al corriente con una sociedad prospera, nos hace insensitivos a los que no pueden mantener ese estatus. Cuando vemos nuestra politica como la unica corecta, se nos olvida que otros — aun otros de nuestros hermanos — piensan diferente. Y cuando peliamos contra nuestros hermanos (religiosos o no) peliamos contra los hijos de Dios. Todo lo que digo se puede aplicar a cualquier sociedad y sistema politico. Uno puede ser buen ciudadano, buen trabajador, buen miembro de su comunidad, pero si primero no es buen santo e hijo de Dios todo lo demas sale sobrando.

    Y un punto mas. La obesion con familia ensena a nuestros hijos a ser egoistas. Es cuando nos ven como buenos ciudadanos, vecinos y hermanos que comprenden lo que es un hijo de Dios. Necesitamos librarnos de los “deseos” del mundo. Y creo que esto aplica mas a los miembros en este pais, donde hay tanta oportunidad que nos pasamos el tiempos corriendo a tras de las rameras economicas, politicas y sociales. Tengo un buen amigo, que es joven, con mucho entusiasmo que esta teniendo que decidir en seguir siendo un buen educador o ser administrador de un hotel de lujo. Tiene buenos ideales, pero su linda companera quiere tener una estabilidad economica para “poder ayudar a mucha gente.” Esa es la nueva realidad Mormona — hacernos ricos para “ayudar a los demas” y a la iglesia. Uno de mis colegas que se acaba de juvilar de BYU, dice que sus estudiantes se ponian en rebelion cuando les recordaba que el dinero o la obsesion con acumular dinero, era la rais de mucho mal. La respuesta de los estudiantes era “quiero hacer mucho dinero para ayudar al reino” o “el evangelio dicen que debo mantener a la familia bien”, etc. En la universidad de BYU, ahora el nuevo “personaje” es el rico que puede dar mucho dinero para “educar a los hijos del reino.” La idea que el brazo izquierdo no debe saber lo que el brazao derecho hace, se ha olvidado y a los ricos los promueven y alaban publicamente en una manera casi exajerada. Que paso con el donar dinero en una manera silenciosa. La realidad, para terminar esto, es que el mundo es el que nos previene a los miembros de la iglesia a ser mas cosas buenas para nuestro projimo. Y para el Mormon, el mundo nos dice que nos obsesionemos con nuestra familias y la iglesia y que nos olvidemos de nuestros hermanos y hermanas de afuera, amenos que los vayamos a convertir. El verdadero Cristianimos es desinterasado, y a veces no promueve los intereses personales o familiares. Pero si los intereses de Dios.

  3. JPMarichal
    August 19th, 2007 | 10:37 pm

    Antes de dejar mi opinión quiero hacer un comentario sobre mi propia extracción para poder presentarme. Me crié en una familia ateo-comunista, siendo mi abuelo, con el que me crié, incluso candidato a diputado por lo que el activismo político no me es de ninguna manera desconocido. Mi niñez se desarrolló entre los festivales, escritos, cantos y actividades de los diversos grupos latinos que protestaban por el “orden” establecido en sus países, unas veces de forma poética y otras definitivamente violenta. Las lecturas y análisis entre los que transcurrió mi infancia desarrollaron en mi una clara tendencia hacia las preocupaciones sociales.

    Por un tiempo crei que el comunismo tendría la respuesta a los males del mundo. Hoy no soy ateo ni comunista. Bajo el conocimiento de Dios he aprendido a apreciar lo bueno y lo malo en cada sistema político y he comprendido que existe un orden superior a todos ellos que verdaderamente representa una solución para cada problema en el mundo.

    Como alguien señaló más arriba, el cristianismo impulsa a la preocupación por las cosas sociales. Debido a que el verdadero cristiano se siente interesado en el bienestar de los demás, no es raro que sienta la tendencia a participar en actividades sociales, incluso el activismo político, como un canal para la expresión de dichas inquietudes.

    Dicha participación social no es necesariamente mala y mucho menos censurable, sin embargo, hay ciertas consideraciones que en el ejercicio de nuestra expresión los Santos de los Últimos Días debemos conservar en nuestra mente.

    Primero, se nos ha llamado a constituir el Reino de Dios sobre la tierra, una entidad de origen superior, infinita en sus alcances y potencia y único sistema cuya perfección social se fundamenta en la perfección moral de cada uno de sus integrantes. A este respecto, el Señor ha dicho que Sión, el reino de Dios, no puede ser constituido sino por “los puros de corazón”. La corrupción ha sido y seguirá siendo la mayor limitante en la eficacia de todo sistema, pero este se basa en el amor y en la pureza, precisamente en los elementos por naturaleza contrarios a la corrupción.

    Siendo esta la cualidad dominante de Sión, su constitución por los puros de corazón, la consistencia de dicha pureza debe lograrse antes de poder perseguir la elevación a dicho reino. Y tal pureza sólo se puede alcanzar conforme a las normas edificadoras del evangelio. La finalidad del evangelio es, pues, conformar por medio de la edificación personal y moral a los integrantes de esta sociedad perfecta del reino de Dios. Cuanto más sepamos e integremos el evangelio a nuestras vidas mejor contribuimos a la causa social y al verdadero bienestar.

    Segundo, una vez convencidos de las bondades del reino de Dios, comprenderemos la imperfección de todos los sistemas sociales y partidos existentes, por lo que contribuiremos a ellos solo en aquello que realmente podamos apreciar como relevante y fidedigno. Ningún partido o sistema existente merece comprometer los valores que a la postre son de mayor utilidad para nuestro interés social, el cual es de origen y naturaleza eternos.

    Tercero, las Escrituras proveen un sinfín de ejemplos que nos muestran los requisitos, funciones, alcance del reino de Dios y sus diferencias patentes con la manera de pensar usual del hombre. Por ejemplo, hablando sobre la prepotencia que usualmente sigue a la ocupación del poder, el Salvador dijo: “Vosotros sabéis que los reyes de la tierra se enseñorean de las naciones, pero entre vosotros no será así, sino que quien quiera ser el mayor de entre vosotros, será el menor entre vosotros y el siervo de todos”. Al meditar sobre este principio encontraremos una regla que elimina de tajo y desde el principio la posibilidad de dicha prepotencia. La sección 121 de Doctrina y Convenios agrega reglas adicionales que previenen el abuso de autoridad. El capítulo 29 de Mosíah es otro capítulo digno de leer en donde el rey Mosíah, rey justo, expone al final de su vida sus conclusiones sobre el verdadero arte de reinar. El capítulo 58 de Doctrina y Convenios incluye ideas que pueden ser sumamente valiosas sobre la forma en que podemos establecer y preservar nuestro más alto ideal. Otra sección de Doctrina y Convenios incluye importantes declaraciones sobre la delimitación Iglesia / Estado. El mismo sermón del Monte, una vez analizado, se convierte en un importante tratado de ciencia política, al establecer los códigos que merecen preservarse en la sociedad. ¿Y hay alguien que dude del impacto que han tenido los Diez Mandamientos en materia de ciencia política a través de la historia?

    Los Santos de los Ultimos Dias nos hallamos con frecuencia haciendo política en formas insospechadas, sin siquiera desearlo o suponerlo, y de una manera radicalmente diferente a la forma en que lo hacen nuestros políticos. No es extraño que nuestras iniciativas y proyectos estén dotados de un impacto social permanente y relevante para muchas de las comunidades con las que convivimos.

    Es preciso que dicho impacto se haga de manera consciente, donde es posible que surga dicha consciencia. Pero al mismo tiempo, es preciso también alargar el paso sin perder de vista el camino, recorrer la senda tomándonos de la barra que nos sirve de guía, con los ojos claramente enfocados en un solo objetivo común, el cual nos mantendrá en unidad a pesar de nuestras obvias diferencias ideológicas, culturales, nacionales o de otra índole. Permaneceremos unidos en el objetivo de un solo reino, cuyo alcance supera al orden existente, debido a que proviene de aquel por cuyo poder se mantiene todo gobierno y sin cuya voluntad todo orden se disolvería como el polvo de la tierra. Tenemos que tener la mira más elevada para mirar por encima del desorden existente. Solo entonces podremos lograr un ideal superior: una sociedad de un solo corazón, que viva en justicia y sin pobres entre ellos. Una sociedad como la lograda por Adán y Enoc, o como la descrita por Hechos 4 o mejor aún, por 4 Nefi, en nuestro propio tiempo. Y sólo entonces podremos tener la claridad suficiente para hacer una contribución de mayor alcance y verdadero valor.

  4. Ignacio M. Garcia
    September 9th, 2007 | 1:12 pm

    I don’t know whether it is because of summer but there seems to be very little interest in writing comments. It is usual that when a new website is created there is much activity and lots of conversation before it slows. We started slow and I don’t see much improvement over the last few months. I’m not sure if it isn’t because there are now too many venues in which to participate that we have simply burned out the few that actually do participate. Maybe the fact that we are trying to do something that is difficult to actually do and that is provide a space for a very small group, and which is made smaller when we actually divide it by language and interests. I am, in all honesty, not very hopeful for this site.

  5. Ignacio M. Garcia
    October 27th, 2007 | 10:17 am

    Buenos puntos hechos por JMarichal. Lo que quisiera saber yo es como podremos usar esos pensamientos para analizar la politica de muchos de nuestros politicos Mormones. Es claro para los que estudiamos la politica Americana que muchos de nuestro politicos Mormones son “partidarios” y reflejan en su politica mas los ideales de su partido que los ideales del evangelio. Ahora que tenemos un miembro de la iglesia como candidato para la presidencia de los Estados Unios, que debemos esperar de el. Hasta el momento, Mitt Romeny parece correr de su Mormonismo para poder captar el voto de los evangelistas conservadores. Sus posiciones son agresivas, se doblan hacia los ricos, y parecen cadecer compasion para los pobres de esta nacion. Uno no tiene que ser “liberal” para compadecerce de los de menos recursos, peros si tiene que tener interes de mejorar sus vidas. Esto lo podemos ver en el candidatura de Mike Hucklebee, un pastor Bautista — muy conservador — que hace incapie en la necesidad de velar por los pobres. En Utah, la mayoria de legisladores Mormones tienen la reputacion de siempre querer reducir los impuestos aun cuando el hacerlo limite la habilidad de proveer por los necesitados, los enfermos y los ninos. Tambien Utah se conoce como el estado mas pro-guerra en el pais, y en una encuesta recien se encontro que los ciudadanos de Utah eran el grupo que mas favorecia el uso de bombas nucleares que cualquier otro grupo en el pais. Que dice esto de nuestra politica? Sera posible que nosotros los Santos de los Ultimos Dias no hemos encontrado la manera de traspasar nuestros ideales religiosos a nuestra politica, o simplemente no sabemos elegir a gente que tiene eso principios? O peor, sera que ni nuestros lideres ni nosotros hemos visto la necesidad de tomar el tiempo necesarion para desarrollar una politica apropiada. Bien podriamos aprender de lo que JMarichal nos escribio.

    Me interesaria saber las opiniones de mis hermanos por todo el mundo que participan en este foro.

    Tambien quisiera pedir disculpa porque fui educado en los Estados Unidos y no tuve la oportunidad de estudiar la ortografia en espanol. Y tambien es importante senalar que mi computadora no permite acentos al escribir en este foro.

  6. Alberto Rivera
    December 5th, 2007 | 1:00 am

    Estoy animado al conocer este sitio en el internet donde se puede compartir ideas y dialogar sobre aspectos historicos y sociales que preocupan a varios miembros de la Iglesia. Soy de Bolivia, vivo actualmente en los Estados Unidos, y tengo una formacion en Literatura Hispanoamericana y Estudios Culturales. Voy a participar en este foro de manera activa. Mis intereses radican en como conciben los miembros la actual politica de los Estados Unidos y sus relaciones internacionales. Me interesa, y estoy involucrado, en la actual produccion intelectual de varios escritores de Bolivia con respecto a la participacion del indigena (Lehita, en terminos del hermano Paz Soldan)en los actuales movimientos sociales populares e indigenas de la America del Sur. Asi mismo he realizado el seguimiento de la produccion intelectual arqueologica del area Andina bolivina relacionada con el Libro de Mormon, en contraste y en oposicion a la vision arqueologica mesoamericanocentrista de la mayor parte de las investigaciones de los miembros de la Iglesia. Estoy atento y abierto a conversar junto a ustedes los temas que se traten aqui en este foro.

  7. capt jack
    December 30th, 2007 | 1:28 pm

    Nacho:

    Animo, hermano, animo, es un sitio poco conocido pero dale tiempo.

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